Al Partir el Pan
Print Article
15 de Agosto de 2010-Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María
La Reina Madre
Lecturas
Apocalipsis 11:19a; 12:1-6a, 10ab
Salmo 45:10, 11, 12, 16
1 Corintios 15:20-27
Lucas 1:39-56
En esta gran fiesta, alabamos a Dios quien ha recibido a la Inmaculada Virgen María, cuerpo y alma, en su gloria. La celebración data de la antigüedad en la Iglesia y la realidad que celebra está implícita en las lecturas del día.
En la primera lectura de Apocalipsis, encontramos el Arca de la Alianza revelada en el Templo de Dios en el cielo. El Arca fue el objeto más sagrado de la historia de Israel. Se había perdido desde la destrucción del Templo en 586 a.C. Así, Juan, el autor de Apocalipsis, nos da una noticia sorprendente, se ha hallado el
Arca de la alianza. Mas sorprendente todavía es la revelación que el Arca ahora es una mujer, la madre del real Hijo de David, el Mesías.
De esta mujer, entonces, cantamos a Dios como los antiguos Israelitas, “La reina está a tu derecha, con oro de Ofir” (S.45.10). En la corte del Rey Salomón, podemos vislumbrar la antigua costumbre de Israel: la madre del rey, Betsebé, toma su lugar a su derecha (cfr. 1 R 2,19).
En su Asunción, como podemos ver en Apocalipsis, la reina toma su lugar a la derecha del Hijo de David otra vez.
Nuestra segunda lectura nos enseña porque esto es correcto: “así también todos revivirán en Cristo. Pero cada cual en su rango” (1 Cor 15.20). Lo que está implícito en lo que dice San Pablo es revelado en Apocalipsis. La consumación de la obra de Cristo ha iniciado, como debe ser, con la Asunción de la reina madre.
El Apocalipsis de Juan muestra el cumplimiento de la lectura del Evangelio donde escuchamos que María, esperando a Jesús, sigue el mismo camino de David cuando trajo el Arca a Jerusalén (cfr. 2 S 6). María, “se levantó y partió” a “la región montañosa” como hizo David. Isabel se asombra, como David ante el Arca. El encuentro causa a la criatura Juan saltar en el vientre de su madre, como David saltó ante el Arca. Y María se quedó en la “Casa de Zacarías” por tres meses. El Arca quedó en la “casa de Obededón” por tres meses también.
María es el arca de la presencia de Dios y es la reina madre. Reina ahora en gloria con Jesús en la Jerusalén celestial.
