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The St. Paul Center for Biblical Theology The St. Paul Center for Biblical Theology
July 3, 2008 - 7:43 PM EDT
"Did not our hearts burn within us...as he opened up to us the Scriptures?"
—Luke 24:32
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Las lecturas - 16 de Diciembre de 2007

Lo primero lectura

Isaías 35,1-6,10

 

¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca,

alégrese y florezca la estepa!

 

¡Sí, florezca como el narciso,

que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo!

Le ha sido dada la gloria del Líbano,

el esplendor del Carmelo y del Sarón.

Ellos verán la gloria del Señor,

el esplendor de nuestro Dios.

 

Fortalezcan los brazos débiles,

robustezcan las rodillas vacilantes;

digan a los que están desalentados:

"¡Sean fuertes, no teman:

ahí está su Dios!

Llega la venganza, la represalia de Dios:

él mismo viene a salvarlos".

 

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos

y se destaparán los oídos de los sordos;

entonces el tullido saltará como un ciervo

y la lengua de los mudos gritará de júbilo.

Porque brotarán aguas en el desierto

y torrentes en la estepa;

el páramo se convertirá en un estanque

y la tierra sedienta en manantiales;

la morada donde se recostaban los chacales

será un paraje de caña y papiros.

 

Allí habrá una senda y un camino

que se llamará "Camino santo".

No lo recorrerá ningún impuro

ni los necios vagarán por él;

no habrá allí ningún león

ni penetrarán en él las fieras salvajes.

Por allí caminarán los redimidos,

volverán los rescatados por el Señor;

y entrarán en Sión con gritos de júbilo,

coronados de una alegría perpetua:

los acompañarán el gozo y la alegría,

la tristeza y los gemidos

se alejarán.

 

 

El salmo

Salmo 146,6-10

 

Él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos.

 

Él mantiene su fidelidad para siempre,

hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

 

El Señor libera a los cautivos,

abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados.

 

El Señor protege a los extranjeros

y sustenta al huérfano y a la viuda;

8c el Señor ama a los justos

y entorpece el camino de los malvados.

 

El Señor reina eternamente,

reina tu Dios, Sión,

a lo largo de las generaciones.

 

 

La epistola

Santiago 5,7-10

 

Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la Venida del Señor. Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías.

 

Tened también vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la Venida del Señor está cerca.

 

No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas.

 

Tomad, hermanos, como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.

 

 

El evangelio

Mateo 11,2-11

 

Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".

 

Jesús les respondió: "Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.

 

¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!".

 

Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: "¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?

 

¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes.

 

¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.

 

Él es aquel de quien está escrito:

Yo envío a mi mensajero delante de ti,

para prepararte el camino.

 

Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

 

Al Partir el Pan

 



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