St. Paul Center Virtual Bookstore St. Paul Center Online Instruction St. Paul Center Library Resources St. Paul Center Mission and Programs
The St. Paul Center for Biblical Theology The St. Paul Center for Biblical Theology
October 8, 2008 - 6:43 AM EDT
"Did not our hearts burn within us...as he opened up to us the Scriptures?"
—Luke 24:32
St. Paul, Monastery Icons
 
Daily Bread
Today's Readings
Pray the Hours
Search the Bible
Catechism Search
Sunday Bible Studies
 
 
Search This Site Search This Site
More Links...
Home
Mission & Programs
Resource Library
Scripture
The Word of God
The Church and the Bible
Historical and Literary Study
Liturgy & Prayer
Apologetics
Online Instruction
Bookstore
Printable Version  Printable Version
7 de octubre de 2007, 27o Domingo de Tiempo Ordinario

Vivir por la fe

 

Lecturas:

Habacuc 1,2-3; 2,2-4

Salmo 95,1-2.6-9

2 Timoteo 1,6-8.13-14

Lucas 17,5-10

 

El hombre justo vivirá por su fe. En la primera lectura de hoy escuchamos esa frase profética en su contexto original, a la que San Pablo hizo tan importante (cfr. Rm 1,17; Ga 3,11; Hb 10,38).

 

Existimos para vivir por la fe en Cristo que nos amó y se entregó en la cruz por nosotros (cfr. Ga 2,20).

 

Sin embargo, el mundo podría parecernos como Judá  pareció a Habacuc en el siglo séptimo: un mundo en las manos de los enemigos de Dios. La contienda y la discordia que enfrentamos en nuestras propias vidas podrían hacernos preguntar, como el profeta, por qué Dios aparentemente no escucha o no actúa cuando le pedimos ayuda.

 

No podemos dejar que nuestros corazones se endurezcan por las pruebas que nos toca sufrir. Como nos recuerda el salmo de hoy, Israel olvidó las proezas de Dios; perdió la fe en las palabras de su promesa. Ellos pusieron a Dios a prueba en el desierto.

 

Pero Dios no redimió a Israel de Egipto sólo para dejarlo morir en el desierto. Tampoco nos rescató de nuestra futilidad para luego abandonarnos en la lucha. Él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo que siempre pastorea, aunque en ocasiones parezca que su misericordia y su justicia demoran mucho.

 

Si acudimos al Señor, como los Apóstoles en el Evangelio de hoy, Él aumentará nuestra fe, encenderá el fuego del Espíritu Santo, que ha habitado en nosotros desde el Bautismo.

 

Como San Pablo nos dice en la epístola de hoy, el Señor siempre nos dará el amor y el dominio interior que necesitamos para soportar, con una fuerza que sólo viene de Dios,  lo que nos toca de sacrificios por el Evangelio.

 

Nuestra tarea consiste en seguir haciendo lo que Él nos ha mandado -amar y construir su Reino-, confiando en que su plan sigue avanzando hasta su cumplimiento. 

 

Su plan está vigente. A pesar de que somos “siervos inútiles”, un día seremos invitados a comer y beber en la mesa nuestro Señor. Ese día es el que anticipamos en cada celebración de la Eucaristía.

 

Al Partir el Pan

 



Archivo

HOW TO USE THIS SITESITE MAPSITE KEY
Powered by WinMill Software